15 de enero de 2012

AMICU.



"A medida que me admiro más, encuentro que soy una real catastrofe" decía Salvador Dalí entre dientes en una entrevista concedida a Soler Serrano en los 80. Supongo que todos estamos de acuerdo, somos, sí, somos caos. Hasta el más ordenado de los despropósitos humanos tiene su origen en el desorden, en el muelle que formamos cada uno de nosotros en este puto cosmos. Reproducciones en miniatura, coleccionables de "Planeta de Agostini", de un mini big bang que dura y brilla con la intensidad con la que nos dejan, o con la que nos dejamos a nosotros mismos; luego viene el maquillaje hasta que cumplamos todos con lo establecido, con lo estipulado, con el status quo. En días como hoy, escuchando a mi vecina canturrear mientras tiende la ropa, me pregunto, os pregunto, ¿Qué sería del mundo si nos dejamos ser? así como poseídos por un delirio "furiosamente dionisíaco" que diría un sabio que conozco de cerca, si fuésemos por la calle presumiendo de ganas locas por bailar como niños, con la lengua fuera y con un cartel en la frente que cite que nuestros sueños nunca cumplidos algún día lo harán. Y, ¿Si nos desarraigásemos y mandásemos todo al cuerno por horas? un "break" de estos, como dicen los esnobs.. polimorfos, extraviados, supremos... y no, por favor, como las de Móstoles no, con perdón de los vecinos.

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