28 de febrero de 2012

"pezteh"



Vas a quedarte ahí mirando el techo en silencio las próximas quince madrugadas.
Horas después te levantarás arrastrando, plomizos, los pies hasta el cuarto.
Lo desordenaras todo; la cama, el armario, los recuerdos... te harás un ovillo entre los enseres supervivientes a la catástrofe y obligarás al gato a taparte los pies a punta de pistola de agua.
Romperás aviones de papel, cartas, dinero.
Tirarás las tazas del desayuno y los cubiertos contra la pared del salón.
Destrozarás sillas, desplumarás los cojines, y ya puestos el sofá, ¿Por qué no?.
Vas a gritar hasta asustar a la vecina del 2º, que subirá el volumen de la radio para no oírte llorar por las noches.
Vas a girar sobre tu eje, in situ, esperando que la realidad cambie.
Vas a tardar en equilibrarte. Tonto. Vas a vomitar desgarros de pena.
Pero no voy a volver.
No vuelvas a prohibirme plantar árboles.
No vuelvas a incendiarme las alas para luego arrancármelas.

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