18 de mayo de 2012

"Cobardes sin valor, no entienden de valores sin precio"

  Da igual, en el exilio o en pleno centro de la capital, el Silencio, en mayúsculas, es el único capaz de decirlo todo.
Siempre pensó que las palabras sentidas eran lo que los silencios, solo aptos para quien los quiere bien; para el que deja curar sus escritos, como si fueran quesos, esperando su mejor sabor; o para el que tiene la suerte de entender, las palabras, desnudas y revueltas. 

- Los demás se pudrirán a base de besos vacíos, y por detrás.. sacarán de la cubertería de una boda, los cuchillos, y jugarán a matarse de pena. Vivir sin un colchón de propia marca personal, patrocinado por vivencias, sobre el que caer cuando los vientos se complican, es realmente una tragedia, ¿No le parece? -Y apretaba los puños contra la mesa para partir una nuez, mientras continuaba acusando sin piedad -Sin embargo, Srta. Tildes, siempre quedarán las letras para quién se enamora de ellas, o de usted; son parecidas. Siempre cobijarán al desesperado que quiere gritar y no puede, o al que siente, quiere decir y no sabe cómo-. Extendió la mano y le ofreció el fruto que parecía justificadamente asustado en mitad del abismo de esas manos sabias y tan vividas de aquel señor, al que llamaba abuelo.

Tenía 16 años, historias mil, y el mismo sentimiento que ahora, solo que él ya no está para partirle los problemas con el mismo golpe seco con el que abría nueces, pero las paredes siguen blancas, y éstas, como el papel, impolutas, imponen.

Hace tiempo empezó una relación sería con las palabras, aunque nunca sabrá muy bien si es correspondida. Tampoco sabe cúal es el mérito de hacerlas bailar para ella, si es como levantar en el aire un mantel sobre el que duermen diez mil copas de vino de cenas compartidas. En un viento se elevan, brillan, y caen formando un dibujo, que a veces es una alegoría de vida y otras, te hace llorar.  
Por qué colgarse la medalla si son ellas las que le ayudan y es su subconsciente el que las contrata; su "yo" más despierto anda por ahí tomándose unas cañas con otras mentes amigas, contando chistes, robando al sol un par de rayos, plantando flores en algún césped.

Cómo empezar.. diré que en esta historia había un él, bastante racional y una ella, una bomba de emociones. Una chica joven. Muy joven.Qué más da. Escribieron historias bonitas. Con límites. Tampoco eran unos cursis. O sí, a ratos. Los justos. Pero con ironía. El caso es que eran, y ese es el problema, una mezcla imperfecta en plenitud y una disolución de sensaciones que haría volar a cualquiera que se pasase por su lado. No por la pólvora, sino por el tiempo verbal de la oración.. cómo es la sintaxis, cómo son las sentencias.. El caso es que jugaron a ser hipócritas. MUY. De corazón a corazón 200 trenes y unos railes atados por las venas. Él tenía unas formas ácidas, ácidas corrosivas, y ella tenía un imán, ya sabéis: "Mujeres imán para hombres de hierro". Por desgracia está vez fue diferente. Les entró pánico a querer mucho, pero fue el empezar a necesitar a esas edades lo que más pena les dio. Mucho más sin manual de instrucciones. 
Así que esta vez, por primera, "el hombre imán serás tú, y yo...la jodida mujer de hierro" dijo. Y todo se acabó entre Doña asfixia y  Mari Ansiedad.
El sentimiento durante las mil noches siguientes fue el mismo que el de una novicia a la que en un supuesto, se le han visto las bragas al bajar del metro, y  se vuelve, brava, y responde literalmente al vagón que mira -ME LA SUDA- porque ya no cree, no cree en nada. Y no, queridos amiguitox, esta vez no es un jodido tópico.

Así que me traigan una cerveza y un piti, que "ella" soy yo. Y tú. Y el de más allá. 
Esto va por Lewis y la puta madre de sus "Cuatro Amores". Nosotros... solo queríamos uno. 

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