6 de mayo de 2012

K.





    Todo lo que tiene que ver con la 'recesión' emocional del ser se puede incluir dentro de un grupo adjetival que no en toda ocasión es malo, y sin embargo, sí muy frecuente en nuestros días: la comodidad; dirán explíquese, señorita Rojas y a eso he venido(jajaja):


todos alguna vez hemos sufrido altibajos, épocas de gran tensión en las que el cuerpo siente la irrefrenable sensación de querer conquistar un sofá y permanecer en él sendas horas, de la manera más similiar posible a una babosa gigante y si es con 2 kilos ganchitos, mejor.



En días como hoy en los que me sobra el tiempo físico, y sin embargo, tengo la mente en un pleno pluriempleo & menesteres variopintos, entre descanso y descanso para el café, de debate y debate conmigo misma, me planteo si es verdad que la misma vida nos dice a nosotros que el drama nos intenta volver vagos espiritualmente hablando; ahora es cuando viene el símil: nos hace reposarnos sobre un "puff" de mierda, que huele muy mal, pero sin embargo, como dirían muchos, está "tan blandito", que ahí llega, tocando el claxon, el problema. (¿?).



Pongámosle que en nuestra adorada generación del botón y las copas, uno no se da cuenta, o se replantea, de lo que a efectos hay en su vida porque Menganito le ha "puteado", o fulanita no le contesta a los 'whatsapps' y Pedrito no le hace caso; sin embargo, este mismo sujeto,tiene la sensación de vivir omnubilado. Todos conocemos lo que los expertos llaman "laputadadelaadolescencia", hecho que algunos, a nuestra ya tan avanzada edad para tales horrores, aún no han pasado. Hoy estos pequeños 'dramas de salpicadero' que la alimentan, han hecho que nuestro sujeto X(no quiere desvelar su nombre) en estudio entre en recesión; en la económica estamos todos inmersos, digo en la otra, en la del ser. Y bien, esta idea nos conduce directos a dos conclusiones claras: la primera, que cada día desvario más, eso es algo evidente. Y DOS: que el 'drama' o 'metadrama', según la dimensión y la capacidad de afrontarlo/dimensión de coraje de la persona, no desparece nunca, está presente a lo largo de todas las historias del ser humano: como dicen las canciones, una piedra en el camino que te hace rodar&rodar, una ventana que se cierra y con la que te estrellas, una patada en las posaderas...



Quizás, y solo quizás, el problema no esté tanto en el drama si no en nosotros mismos. Por todo ello señores, dicen los expertos en el tema que hay quererse más, sorprendentemente, para dejar de creerse el epicentro de toda vida, hay que valorarse, así tal cual, para coger perspectiva, hay que aprender a bailar aunque la música no suene, hay que echarle mérito y personalidad al cuento, si lo que quieres es, como suena ahorita mismo en la sala, "keep on walking..."

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