4 de junio de 2012

Qué.








El mar estaba de fondo y nos estaba cantando. 
Entre espasmos, 
-¿No lo oyes?- decías, corriendo como un niño. 
Hasta el televisor.. se paraba a mirarnos. 
A ratos los corrales televisivos callaban, 
y dejando de lado sus parloteos secos, abrían la boca, 
como cabras, y suspirando un largo minuto de silencio, 
rumiaban, verde, unas raciones de envidia; 
admirando; 
admirándonos. 

Tus manos jugaban con las mías. 
Hacían las veces del joystick de nuestras intenciones. 
Siempre andábamos intentando ganar la partida. 
Patos, de ideas que pesan lo que un yunke.
Sí, pero esa no es la tarea: 
yo estaba ahí para cuidarte, 
tú para necesitarme. 


Las caricias...
 las caricias era lo único que vendíamos a secas 
y el silencio lo decía todo. 
La Felicidad 
(fíjate, como la panadera de mi pueblo, que resultó ser la más infeliz de todos), 
campaba en bolas por la estancia. 
Como nosotros.


Flotando, las plumas, 
trajeron la calma, y sí, duro lo que un café.
Lo que estas ganas extinguidas en la alfombra
 tardaron en fundirse 
con el sol del atardecer. 
La tormenta de esa noche, 
tampoco, 
se nos dio del todo mal. 

Y adiós, putos claroscuros.
¿Sabes?
Han venido tus súbditos a afiliarse a mis piernas. 
Y eso no lo sabes.
Me gritan que buscas sumisas.
Dicen 
que si deshago esta muralla 
me vas a untar el Bloom en las expectativas. 
Dicen... 
que generé más tensión, 
que no rompa los diques 
y que me ponga un radar.
Me han construido una escalera.
Me han llamado Canción. De Gun N´ Roses.
Me han llamado libro. De Escandar.
Y les he echado a los leones.
Sin piedad.

A veces pienso que en el mundo real hay dos bandos: 
Los que viven. 
Los que lo intentan. 
No sé en que lado quieres estar. 
Porque tienes los cables de las luces mordidos. 
Por una puta (er)rata.
Pero lo que tú entiendas por disparo, 
es lo que vengo a traerte.
Es lo que vengo a ser.
Mientras se haga la luz,
O por si se apaga, 
recuerda que aquí estoy
a tientas.
Tirando del arnés.
Recuerda,
siempre, que no pegas empapadito de tanta mierda.
Como en el que te has querido ahogar. 

Por eso,
Que no te extrañe que cualquier día me pire sin avisar.
Si así lo prefieres. Si así es como quieres querer.
No tengo
ningún miedo. 
Se me nota.
Ahora que me estoy
 quitando del orgullo, 
, porque solo me ha traido perdidas. 
Yo que siempre
he sido justa,con todos, 
menos conmigo. 
A eso,
también estoy aprendiendo. 



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