15 de octubre de 2012

Mutis

Blas es un bicho raro.
Un poli antidisturbios desarmado frente a la masa, verde, enfurecida.
Un héroe con osteogénesis imperfecta; los huesos de cristal, vaya.
Frágil.

Anda arrastrándose por todos los hospitales de la ciudad buscando una identidad que lleva gotero y bata verde, y que va reptando hacia ningún sitio en estado vegetal; aunque debe de haber llegado lejos porque hace más de tres meses que no ha vuelto a casa.
Se fue a por tabaco, quizás, y se entretuvo jugando a las casitas en tu cueva; luego le fue tan difícil salir... El "lovetite" es lo que tiene.

Se está  montando pieza a pieza un tanque infranqueable. Quiere luces de neón, platillos y humo y todas esas mierdas de Dj que no sirven para nada pero son el maridaje perfecto para un buen ruido o un silencio incómodo.
Lo ha blindado con mentiras de verdad y verdades de mentira, para que la peña se sienta cómoda, a ver si alguien le echa huevos de una vez y se ánima a meterse en sus domingos de abismo.
Como éste.

Y es que está buscando un sitio en este carro de las oportunidades marca Madrid, para sentarse a esperar, perdido.. pero y ¿qué más da? si ya nadie duerme, ni vuela, ni mucho menos descansa.. con tanto cementerio vivo, sobre asfalto mojado, en esta ciudad monocromática,
 de números,
 y sonrisas lacias; en está ciudad,
 llamada Carajo,
donde todo el mundo prefiere que le partan la cara,
una y mil veces,
antes de que le rocen,
 el corazón.











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