18 de noviembre de 2012

colorines

"Ojalá que se llame Amapola, que me coja la mano y me diga que sola no comprende la vida"


Y mientras yo aquí,  en medio de un revolcón de "causas perdías", cansados de cardos vestidos de tul y terciopelo y piel de ortiga. Con el valor rebosante escurriéndome entre los bolsillos rotos llenos de arena; agarrada a este ahora que se me ha clavado en el cuello como un dardo y moldea la curvatura de mi boca. Ojalá una cerveza deliberadamente suicida de amor,  o una cama sucia de viernes. 
"Somos siempre tú y mi vida", salvando el mundo, yo con tu vida frente a frente y la vida de los otros mirando celosos en busca de razones que no existen. Pero debajo de tanta luna y despedidas, vino y medias, esposados con el sol y entre peripecias y calles.. trueques por canciones, monedas por vilezas varias. Bastaba un mínimo de decencia que no quisimos tener, para salir ilesos de tanto algodón manchado, y me llevaste hacía la izquierda para que yo, espia y testigo, viera a los gatos con pendiente de aro, llorar jazz en mitad de la plaza. Entonces las manos fueron imanes, 
y los labios como canica y suelo.



3 comentarios:

  1. Arranqué la cadena que ataba el reloj a las horas,
    un Extremo cantaba el tic-tac
    con la voz que le daba el coñac,
    embriagado de tener que andar esperando a la aurora...
    ¿No te importa si se me demora el ahora en un bar?
    (Si puedes perdonarme el retraso, te paso a buscar).


    ¿Sabes? Me encantaban las canicas. Siempre hacían aparecer la luna en mi cara al ver cómo brillaban con el reflejo de la chimenea. Recuerdo que me gustaba mirar a través de las ojos de gato, perderme en esa nuevo mundo coloreado de vidrio malva.
    Claro que entonces yo no sabía nada de terciopelos, ortigas y dardos; y de la facilidad que tienen los pequeños mundos de rodar hasta sitios más recónditos que debajo del mueble de la tele (pero no nos engañemos, aún así me siguen fascinando las canicas).

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  2. Me he leído unos cuantos textos y me flipan la mayoría. Enhorabuena, sigue escribiendo, no lo dejes Pepa Tildes!

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  3. Ojalá una cerveza deliberadamente sucia de amor, o una cama suicida de viernes

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