29 de diciembre de 2012

Sur.





Señor agente, yo le cuento:

Eran cuatro.
Dos pares de labios que, en rojo, cruzaron esa puerta; a través de aquel marco con una fotografía de los dos, y en llamas, fíjese bien, los vi pasar.
Al juntarse, en un mano a mano, prendieron a conciencia esta tormenta; de verano en pleno diciembre.
Eso tiene que ser ilegal.
Le juro que vi como todas las luces de la ciudad se fundían de un polvazo. 
Que por cierto, qué bizarras este año.
Y claro, lo han puesto todo perdido de amor; bastante más integro que el integral ese de moda, todo hay que decirlo.
Esos dos han pintado el vacío de esta Navidad 0´0 de rosa. Y han llenado el barrio de abrazos impropios; si no mire usted las farolas… y sus correspondientes abrazadores, claro.
Alguien los tendrá que separar.
Ayer noche había un banco de niebla que ni se imagina; sabía dulce y olía a limpio en toda la manzana. Un reguero de charcos de vino caro conducía hasta la tarima de esa cama. En ella, una sábana de terciopelo y un arcangel de ciertopelo negro y ojos grandes acompañado.
Quedaba poco oxígeno en la sala y estaba entre sus bocas diluído. No querían soltarse, así que nos hemos tenido que retirar.
Esa mujer brilla más que la misma luna, señor, y ésta no para de llamar a cobro revertido por las noches para reclamar. 

A ver cómo pago yo la facturita.


*El frío nos estaba matando hasta hoy, vida.
  Y la brasa que me estás dando (jaja) nos la va a perdonar.

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