27 de enero de 2013

RÊVES

"Seguramente, el perro flaco era el que rondaba a todas las pulgas; y no al revés"





No hay libertad, más allá de estos be(r)sos.
Ni otros dioses p(l)utónicos,
tan reales,
como los que nos observan,
singularmente vagos,
enredar lunas,
bal-buceando entre trasluces el plural del deseo.

La noche nos intuye,
desnudándonos hasta la silueta.
Y frente al espejo, las horas nos ven pasar.
Los pájaros, viejos, hartos de comuniones, y nietos,
se pegan al cristal del bar Pecado,
para asistir a la des-configuración; de tu cuello a lametazos.

Porque lo sabes bien;
las mejores exclamaciones,
siempre hemos estado,
de acrobacias aéreas,
tras las cortinas; de lencería fina;
jugando a bailar lento con los interrogantes.
Recogiendo las letras,
que crecen al borde del precipicio.
Por eso, los equilibrios me baten el corazón;
porque promueven tiempos muertos,
y yo soy más de hacerlos vivir.

Probablemente nos alcance la revolución.
Y nos pille en otras cruzadas; en otras costuras...
Probablemente, la realidad nos pille,
en una botella llena de aire,
que es este secreto de dos.
Pero tu cara de dormirme,
y los jirones de mi "sin pijama"
serán suficientes,
para tapar los agujeros,
de este puto mundo que nos señala mirando el reloj.
Bonita guarrada, en el fondo, lo de nuestra posible explosión.

Me retiro del planeta para pensar mejor,
y te aviso,
no te pienso pensar en absoluto;
hasta que nos vayamos a ningún sitio,
con un billete de cinco,
o solo de ida,
para dos.





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