5 de noviembre de 2013

Es()grima mental.

Un aviso para ti, navegante de mi cuerpo. Me sé de memoria las letras que vendrán; no son sino un recital de relámpagos particulares, una poesía vital en forma de luces rojas que ha venido a iluminar el cuarto pálido. Ya sabes, paredes, con pulmones, que laten.
Éste es un manual contra noches de frío. Primero, dialogarán las melancolías en el hemiciclo de tu cuello. Déjalas fluir. Desembócalas en un mar de impulsos; escríbelos después. Luego, el auto-abrazo, como si Shiva y sus mil extremidades se aferrasen al polvo que quede de ti y buscasen de un golpe tu asfixia. Átalas con la soga que ahora te arrastra el pulso. Sigue y resta la suma de esta espuma de mil noches que te está inundando el corazón. Haz rebotar las balas, son piedras de juguete, en el espejo y sin ambages, manifiéstate perdido en este  adiós; en este instante, como lo estoy yo.

Hazlo, antes de que las esquinas dejen de criar besos.
Antes de que a alguien se le olvide regarnos los futuros.

Antes de que sólo ser sirva, porque ser solo, será.

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