18 de febrero de 2014

Dato







- Llena de cicatrices pero todavía indómita -


Era un esquimal expatriado en una playa de arena fina. La filtraba una y otra vez buscando nieve.
Era un fakir estrenando calcetines de angora. Contrariado con la extraña suavidad de las treguas cíclicas que da la vida; a veces.

Era un corazón herido con dejes de canalla perfecto; un bloque de hielo azul de abrigo, una píldora de  media verdad en la lengua y una muerte segura en el bolsillo. Buscaba asilo en un hostal de pirañas desdentadas: "sexo, verso libre y puntería".

Era una miniatura de porcelana en forma de fénix. Frágil, había nacido para reinventarse.
Era un artista insomne. Pintaba plegarías. Moría un par de horas cada noche para vivir eternamente.

Era de dolor negro azulado en los ojos. De color, según el día, ausente.
Borracho de pasado imposible, exquisito cortés de lo simple y a ratos, maravilloso.

Era dolor de tinta en las venas... maraña de espinas sin alas.

Era una nota matinal de tierna despedida pegada en el ombligo.

Era acústica de invierno; puerta hacia el sol: 



pura levedad de mil sueños.







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