4 de marzo de 2014

Micro



Apoyé la nariz sobre el cristal del taxi dibujando una mirilla en el vaho. 
Hacía frío e íbamos rápido. 

-Mire, los árboles nos siguen- dije.

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¡Ha llegado el Besonero!
Traigo besos:
-azos,
-etes,
-ones..

Le beso las palmas de las manos, señora;

el cielo de los labios.


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Aquel aquelarre de mariposas fue capturado y sentado ante el 

tribunal del córtex. 


-Matadlas- sentenció el cerebro


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Qué dirá la humanidad del Partenón, cuando vea lo que queda de 

nosotros: las ruinas más bonitas del mundo.



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Porque los sueños también se afinan, yo dormía en Do sostenido: 

entre sus piernas

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